Caminamos. Puertas que se abrían y se cerraban. Continuábamos caminando entre las alambradas electrificadas. A cada paso, un cartel blanco con un cráneo negro que nos miraba. Una inscripción: ¡ATENCIÓN! PELIGRO DE MUERTE. Qué burla: ¿Había aquí un solo sitio en que no se estuviera en peligro de muerte?
Quítate el cartel y apuesto a que antes de seis meses... ¿Qué cartel? Ese que llevas en la cara: Soy viuda para siempre, no existo para la vida y para el casamiento. Decídete, vuelve a reír, a ser igual a todo el mundo y te juro que en menos de seis meses...
...Lejos estamos de aquellos pseudo socialismos que se ejercitaron en la post guerra con pose demagógica y para sincerar ante la historia la actuación de quienes eludían responsabilidades inmediatas; porque esos socialismos evidenciaban la paradoja tantas veces constatada en nuestra política nacional, o de la etiqueta de un nombre rotulando la doctrina que menos interpretaba.
Cualquier persona que pone en una página web una etiqueta diciendo esta página se ve mejor con el Navegador X parece tener el anhelo de los malos viejos tiempos, antes de la web, cuando tenía muy pocas posibilidades de lectura un documento escrito en otro equipo, en otro procesador, o en otra red
Queda por probar la fusión del socialismo con la libertad, fórmula inédita y única bandera bajo la cual merecía la pena luchar, con la esperanza de que abriera un camino a nuevas ideologías y a la paz, el bienestar y la unidad de todos los pueblos de la Tierra
Es necesario que nos crucifiquemos con Jesucristo; la cruz es su bandera y su estandarte; quien no lo quiere seguir no es digno de ser su discípulo
El hambre de un dragón tarda en despertar, pero luego es difícil saciarla.
Emprendiste una misión falsa y en lo más profundo de tu corazón de héroe sabías bien que era indigna de ti. También lo fue tu batalla contra el dragón luciérnaga Korgon y te costó unos cuantos guerreros magníficos. ¿Qué objeto tienen tus planes?
A veces miraba a los soldados heridos con envidia. Le parecía que las personas con cuerpos lacerados debían ser peculiarmente felices. Deseaba que él también hubiera podido ostentar una herida, un rojo emblema del valor.
¿Ves mi mono para el trabajo? En el lado izquierdo lleva el emblema del Cavallino y yo lo siento latir su corazón al lado del mío
Dos semanas más tarde, el plancha pantalones mágico estaba instalado. Fuera, en un letrero colgante, los nombres de Marx y de Jefferson se balanceaban orgullosamente. En la actualidad, estos nombres representan teorías políticas tan distanciadas como la mayor parte de los matrimonios; pero para aquellos Marx y Jefferson concretos sólo significaban la fama y la fortuna
Fui a una verdulería de veinticuato horas. Cuando llegué allí, el tipo estaba cerrando la persiana. Le dije. Eeeeh, el letrero dice Abierto veinticuatro Horas. El dijo: sí, pero no seguidas
Sólo los catedráticos mediocres, y en particular los que no tienen sino un título convencional o hereditario, se inquietan tanto por la disciplina, suponiéndola una relación rigurosa y automática que establece inapelablemente la jerarquía material o escrita.
,... se terminó por saludar a un nuevo monarca bajo otro título (como si todo el problema se redujera al nombre).
En una franja que recorría toda la parte superior de la fachada, manchando la piedra en tonos verdes y marrones, había una inscripción en letras de bronce.
Sin inscripción alguna.
A este rey que tenemos, don Juan Carlos, le crearon una leyenda inversa de tonto, de poco interesante, de que no tenía nada que decir, de que no se le ocurrían cosas, de que no valía la pena. Y una vez que consiguieron (Felipe González y sus gobiernos) convencernos de que el Rey no tenía nada que decir, se pusieron a grabar, a escuchar al Rey para no perderse palabra de lo que dice.
Tarde o temprano las edades heroicas de la exploración de las montañas acabarán, como las de la exploración de la llanura, y el recuerdo de los trepadores famosos se convertirá en leyenda