Nada hay en éste mundo más digno de lástima que un hombre irresoluto que oscila entre dos sentimientos.
Es dudoso que el género humano logre crear un enigma que el mismo ingenio humano no resuelva.
Lo que es dudoso o mediocre necesita del consenso para agradar a su autor; pero lo que es perfecto lleva en sí la convicción de su belleza, de su mérito.