Aplazo escribir porque le temo. Cuando escribo estoy poseída, es una adicción que me enferma y me cansa. Les temo a las palabras pues requieren mucha precisión y con ellas toco cicatrices que estarán conmigo para siempre.
Amor mío, te conocí por casualidad, te saludé por educación, te besé por atracción pero jamás pensé que tus besos serían mi mayor adicción