Demasiado juego para ser una ciencia y demasiada ciencia para ser un juego
¡Por eso amamos el ajedrez! Nos gusta el juego por sus ilimitadas posibilidades, por sus intrépidos arrebatos de imaginación, por el ancho campo que ofrece para la investigación y la inventiva. Esto es por lo que decimos que el ajedrez es un arte.
Variación sin distracción sería el mejor tema para la enseñanza y para la vida, si este noble equilibrio fuera tan fácil de obtener.
¡Ah mujer, perfecta mujer! ¡Qué distracción aludió a la humanidad cuando fuiste hecha un demonio!