La esencia misma de la democracia es una transacción, y por eso se refleja fielmente en las asambleas donde la voz de las minorías no se ahoga estérilmente ante la tiranía del poder. Los regímenes absolutos clausuran los Parlamentos porque tienen una concepción también absoluta del bien público, que detesta la transacción, como un cisma hecho a la exclusiva y excluyente verdad del poder.
La afirmación de la verdad propia necesariamente es excluyente de la afirmación de otras verdades.
Cuando el derecho de pertenencia no se basa simplemente en el título de ciudadanía, y tiene alguna componente añadida, que puede ser étnico, cultural, de cualquier naturaleza, entonces empieza a ser peligroso porque empieza a ser excluyente de los otros.
La Dirección única ha sido excluyente y antidemócratica, debe elegirse una dirección colegiada en la que estemos representados todos los sectores y tendencias liberales.