El hombre tiene el poder de cambiar una condición desfavorable agitando la varita mágica de sus palabras.
Frívolo y disperso, aficionado en todos los campos, no habré conocido a fondo más que el inconveniente de haber nacido.
Lo que llamamos progreso es el cambio de un inconveniente por otro.
Hay un gran árbol; su tronco es tan grueso que sería muy difícil cortarlo. Ahí sigue al borde del camino. Los carpinteros que pasan por allí ni se dignan mirarle, pero muchos viajeros se cobijan bajo su enorme sombra. Así es el Sabio: de tan grande deviene en inútil, pero muchos se cobijan bajo sus palabras. ¿Por qué, entonces, va a ser perjudicial y malo no servir para nada?
La superstición es más perjudicial para Dios que el ateísmo.
No, no aparta a dos almas amadoras adverso caso ni cruel porfía: nunca mengua el amor ni se desvía, y es uno y sin mudanza a todas horas.
...Los vaivenes de la intolerancia ejercida en nombre de una u otra concepción del hombre y del mundo, a un tiempo de dialéctica sigue un tiempo de escolástica, siempre con su alto precio de frustraciones, con su sangría de talentos que no encuentran lugar en los claustros cuando el signo de una ideología les es adverso
Educar no es solo impartir conocimientos. Educar es también forjar caracteres nobles, rectos y con fuertes principios, en los que no cabe la vulgaridad, la superficialidad y la arrogancia. Modificar lo que debemos hacer, por temor a que sea contraproducente o a una respuesta exagerada, significa renunciar a nuestro cometido.
El factor clave es la creatividad. Pienso que hay tres creatividades: la creatividad en la tecnología, en la planificación de productos y en el marketing. Cualquiera de estos sin los otros dos es contraproducente en los negocios