Siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor
En mi profesión existe una gran contradicción, que consiste en tratar racionalmente lo absolutamente indefinible e impalpable: la mente humana
Y cuando queremos insultar más a un hijueputa, lo ponemos en diminutivo. Por eso hoy voy a mandar a mis loros verdes a que le digan a Tirofijo:
¡Como si se pudiera matar el tiempo sin insultar a la eternidad!