Durante toda la evolución del gasto ostensible, tanto de bienes como de servicios o de vida humana, se da el supuesto obvio de que para que un consumo pueda mejorar de modo eficaz la buena fama del consumidor, tiene que ser de cosas superfluas. Para producir buena reputación, ese consumo tiene que ser derrochador.
La estructura animal, considerada como máquina – aunque cumpla funciones diversas – es más perfecta que la máquina de vapor mejor concebida. Quiere decirse que puede rendir un trabajo mayor con el mismo gasto de energía.
Realizamos inversiones para fabricar nuestro concentrado y venderlo con un beneficio operativo. Pagamos entonces el coste de los fondos invertidos. Los accionistas reciben la diferencia.
Los avances tecnológicos han creado un monstruo: la capacidad cada vez más rápida y exacta de copiar una obra con un coste mínimo.
La educación es el alma de los pueblos y abono de los ejércitos de la libertad.
Un error radical, del que deberá liberarse radicalmente el programa de desarrollo, consiste en la idea de que lo único necesario para lograr que broten las fuerzas económicas latentes en aquellos países es el abono artificial del capital y los conocimientos técnicos - organizatorios (del Know how) de Occidente.