La toda tuya vida es como cada ola: saber matar, saber morir, y no saber retener su caudal, y no saber discurrir y volver a su principio, y no saber contenerse en su afán...
Nunca se puede preparar uno suficientemente para la muerte. Otras acciones pueden ser repetidas, se pueden volver a intentar después de la primera vez. No es así con la muerte: aparece una sola vez y no hay posibilidad de repetirla para mejorarla
Se dice a menudo que es preciso experimentar sin idea preconcebida. Esto no es posible, no solamente sería volver estéril toda experiencia, sino que se querría lo imposible.
Las tropas regulares pierden el valor cuando se encuentran ante peligros mayores que los que esperaban y superadas por el número y las armas del enemigo. Son las primeras en volver la espada. En cambio, los hombres de la milicia mueren en su puesto.