Creo que uno nunca es totalmente feliz, nunca dura mucho, tampoco. Uno es feliz por ratitos como la canción que decía mi mamá de Cri-cri: ahí en la fuente había un churrito se hacía grandote se hacía chiquito. Así es la felicidad, a veces grande, a veces no existe.
Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar
no sé, yo nunca pienso en mañana, porque ser capo no dura para siempre, alguien me matará antes de que decida retirarme, por eso no hago planes para el futuro, por eso mientras tanto disfruto mi vida, momento a momento, y disfruto hoy todo lo que hago.
¿Escribo de causas y no describo los efectos? Escribo la historia de una carencia, no la carencia de una historia.