Fortuna... La perversa no soy yo, que -ciega- extiendo la mano indiferentemente a quien se me presenta, claro u oscuro, sino quien así los hace y quien así los deja y me los envía
Si así, dioses, limpiamos nuestra morada, si así renovamos nuestro cielo, nuevas serán las constelaciones e influjos, nuevas las impresiones, nuevas las fortunas, porque todo depende de este mundo superior y efectos contrarios dependen de causas contrarias.