Es preciso soñar, pero con la condición de creer en nuestros sueños. De examinar con atención la vida real, de confrontar nuestra observación con nuestros sueños, y de realizar escrupulosamente nuestra fantasía.
El primer deber de la sociedad es dar a cada uno de sus miembros la posibilidad de cumplir con su destino. Cuando se vuelve incapaz de realizar esta tarea debe ser transformado.