Pero para descubrir la verdad sobre cómo mueren los sueños una no debería fiarse de las palabras del soñador.
La verdad es que no hay nada tan engañoso como la naturaleza humana. Juzgándola solo por su apariencia, era difícil de creer que algo tan bello pudiera ser a la vez tan cruel. (...) No puede uno fiarse de las apariencias.