Mirara hacia donde mirara, ya fuera hacia la tierra durmiente o a las vastas regiones del espacio, la magnificencia del mundo estaba más allá de la mente humana, se advertía la sublimidad de Dios y la majestad de su presencia.
Esa marometa que da el chiquillo en el aire expresa en un solo acto toda la alegría y la magnificencia de vivir.
Esta obra debe interpretarse con un gran desprendimiento hacia el presente.
La patria no es de nadie: y si es de alguien, será, y esto solo en espíritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia.
Lubricidad del chivo, generosidad de Dios.
Vamos a intentar enseñar la generosidad y el altruismo, porque todos nacemos egoístas.