La paz del mundo no exige que cada hombre ame a su prójimo; solamente que ambos vivan juntos, tolerándose mutuamente, sometiendo sus disputas a un arreglo justo y pacífico
La ley es, pues, la distinción de las cosas justas e injustas, expresada con arreglo a aquella antiquísima y primera naturaleza de las cosas.
Debemos temer el valor de nuestras opiniones, la flexibilidad de nuestros deberes.
Es, en verdad, paradójico que mientras los apologistas del capitalismo consideran por lo general que el mecanismo de precios es la gran ventaja del sistema capitalista, la flexibilidad de los precios demuestra ser un rasgo característico de la economía socialista.