El comentario conjura el azar del discurso al tenerlo en cuenta: permite decir otra cosa aparte del texto mismo, pero con la condición de que sea ese mismo texto el que se diga, y en cierta forma, el que se realice.
Jamás he hecho nada para crear lo que ha pasado. Se ha creado solo. Estoy aquí porque pasó. Pero no hice nada para que ocurriera aparte de decir sí