Soy un defensor convencido del gobierno local, y lo soy, precisamente, porque soy un socialista revolucionario y, por tanto, enemigo del Estado. EL municipio es el último bastión desde el cual puede oponerse el ciudadano a la firme y creciente invasión del Estado.
Deseo contribuir a la mejora de nuestro municipio con buen criterio y capacidad de gestión. Creo en el diálogo como manera de trabajar, buscando construir entre todos un futuro ilusionante y tranquilo