Nosotros tratábamos de vivir a una intensidad del 120 por ciento, en lugar de esperar por la muerte, tratando de entender porqué teníamos que morir a nuestros tempranos veinte años. Sentíamos que el reloj corría hacia nuestra muerte, cada sonido del reloj acortaba nuestras vidas.
En andaluz, díselo en andaluz que está muy bien, le cuesta entender el castellano