No conviene que el interlocutor lea el pensamiento del que habla con el, como en un libro abierto. El que refleja en su rostro las impresiones se halla siempre en estado de patente inferioridad.
La Universidad está en la mira de quienes desean que nadie cuestione nada, que todos pensemos igual; es el blanco de aquellos para quienes el saber y el pensamiento crítico son un peligro social, por lo cual utilizan el arma del terror para que ese interlocutor crítico de la sociedad pierda su equilibrio, caiga en la desesperación de los sometidos por la vía del escarmiento