Para mí está fuera de duda que la dictadura del proletariado ha sido una necesidad histórica ineludible, igual que lo ha sido la violencia revolucionaria.
Mientras, el crecimiento del trabajo inmaterial, la expansión de la educación media y superior, el acceso a la sociedad y economía del conocimiento, van gestando un nuevo proletariado intelectual que no requiere subordinarse a medios de producción ajenos y que presiente que la burguesía está dejando de jugar un papel progresivo.