Aquí estás, ombú gigante a la orilla del camino, indicando al peregrino no siga más adelante en la llanura sin fin. (...) Ese destino te espera, árbol, cuya vista asombra, que al caminante das sombra sin dar al rancho madera, ni al fuego una astilla dar; recorrerás el desierto cual mensajero de vida, y, tu misión concluida, caerás cual cadáver yerto bajo el pino secular.
CuaNdo no se quiere ver no hay más que cerrar los ojos, pero no es bueno a mi antojo ser ciego por voluntad, castiga más la verdad en rancho que usa cerrojo.
Yo no estoy muy de acuerdo con aquella estrofa del himno nacional que dice...Y el pobre en su choza libertad pidió por que lo racional
Un día para marzo recibí una pesada y vieja arma. ¿Un arma? ¿Y durante una guerra? Nunca, pensé para mí. Apoyé el arma contra una choza y me alejé. Esto se conoció en nuestro grupo rápidamente, desconozco como salvé esa situación, pero salí adelante.