Ya que era llegado el tiempo en que de nacer había, así como desposado de su tálamo salía, abrazado con su esposa, que en sus brazos la traía, al cual la graciosa Madre en su pesebre ponía
Nada se resiste al esfuerzo unido de un gran número de brazos.
Las palabras hacer el amor poseen una seducción propia muy verbal, abstrayéndolas de su sentido. El término hacer, material y positivo unido a esa abstracción poética de la palabra amor, me fascinaba.