La ciudad lo encierra jaula de metal, el niño envejece sin saber jugar. Cuántos como tu vagarán, el dinero es todo para amar, amargos los días, si no hay.
Te quiero como gata boca arriba, panza arriba te quiero, maullando a través de tu mirada, de este amor jaula violento, lleno de zarpazos como una noche de luna y dos gatos enamorados discutiendo su amor en los tejados, amándose a gritos y llantos, a maldiciones, lágrimas y sonrisas (de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría).