Descubrí que no soy disciplinado por virtud, sino como reacción contra mi negligencia; que parezco generoso por encubrir mi mezquindad, que me paso de prudente por mal pensado, que soy conciliador para no sucumbir a mis cóleras reprimidas, que sólo soy puntual para que no se sepa cuan poco me importa el tiempo ajeno. Descubrí, en fin, que el amor no es un estado del alma sino un signo del zodiaco.
La palabra se ha dado al hombre para que pueda encubrir su pensamiento.
Si dais la impresión de necesitar cualquier cosa no os darán nada; para hacer fortuna es preciso aparentar ser rico.
¿Cómo mantener a la gente a un brazo de distancia y que nunca se acerque demasiado? ¿Cómo desconfiar de aquellos que supuestamente amas más? ¿Cómo aparentar que estás bien y no necesitas ayuda de nadie? ¿Cómo sentirte despreciable a no ser que le estés sirviendo o ayudando a alguien? Te enseñaré todo esto en ocho pasos sencillos... (Eight Easy Steps - 2004).
Es más propio del hombre de recto carácter el odio abierto y declarado, que ocultar los sentimientos bajo un semblante tranquilo.
Los hombres de esta raza se esfuerzan por ocultar su temor aun entre ellos mismos. Los guerreros ríen y se chancean con exageración y hacen un despliegue irrazonable de conducta despreocupada. De este modo prueban lo contrario y la verdad es que su intento de disimular es infantil, tan ostensible es su comedia de no ver la verdad.