Ni puede establecerse el reino de la libertad sin el de las costumbres, ni cimentar las costumbres sino sobre las creencias.
La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios.
La escritura, tal como la concibo, no tiene un territorio propio. El acto de escribir no es más que el acto de aproximarse a la experiencia sobre la que se escribe; del mismo modo, se espera que el acto de leer el texto escrito sea otro acto de aproximación.
La palabra es el arma de los humanos para aproximarse unos a otros.
Marx no se limitó a establecer nuevas teorías para explicar el mundo, sino para transformarlo. Se dedicó a descubrir las leyes rectoras de la evolución de la humanidad y de los fenómenos sociales.
El único sentido de esta vida consiste en ayudar a establecer el reino de Dios.