Cuando juego con mi gata ¿quién sabe si ella no me hace más deportista a mí que yo a ella?
Yo no he encontrado aun a un futbolista, a un deportista de alto nivel, que no le guste aquello que hace
Creo que este trabajo es un acto de soledad absoluta, de corredor de fondo.
Lo que le pago a un asesor no es nada en comparación con la cantidad de dinero que puedo ganar gracias a la información que me brindan. Me encanta cuando mi agente inmobiliario o mi corredor de bolsa ganan mucho dinero. Porque usualmente eso significa que yo gané mucho también.
El español medio compra el periódico para tener ideas. Por veinte duros se hace uno socialdemócrata, demoliberal, democristiano, moderantista, neoconservador, liberal de izquierdas, rojo de derechas, partidario del atlético o el Madrid, etc.
La izquierda es como el atlético de Madrid. Sólo gana una vez cada diez años y no tiene ningún periódico que la apoye.
Todo pasa; sólo el arte robusto es eterno
Estos ejercen un fuerte control sobre nuestra cultura y nuestros hijos en particular, y suelen tener muy poco sentido de responsabilidad o ninguno por los malsanos valores que difunden.
Después de todo el daño que me hiciste pensarás que te desprecio, pero al final quiero agradecterlo porque me has hecho más fuerte
La Cenicienta volvió con la ratonera en la que había tres grandes ratas. La Hada escogió una entre las tres, dándole la preferencia por su barba; y habiéndola tocado con la varilla, se transformó en un fornido cochero con gruesos bigotes.
Todo pasa; sólo el arte robusto es eterno
Castillo fuerte es nuestro Dios
Si le ponemos a un chico una pulsera de plomo en su muñeca, estaremos hostigando a ese brazo. Todo le va a costar, desde lavarse los dientes hasta saludar. Si después de un año lo liberamos de ese peso extra, notaremos que ese brazo es mucho más fuerte que el otro. El brazo hostigado creció mucho más que el brazo no hostigado. Hemos agredido, hemos profanado ese músculo y lo hemos hecho crecer.
La Cenicienta volvió con la ratonera en la que había tres grandes ratas. La Hada escogió una entre las tres, dándole la preferencia por su barba; y habiéndola tocado con la varilla, se transformó en un fornido cochero con gruesos bigotes.