(Ella es) la mujer más encumbrada y la joya más noble de la cristiandad después de Cristo... ella es la nobleza, sabiduría y santidad personificadas. Nunca podremos honrarla lo suficiente. Aún cuando ese honor y alabanza debe serle dado en un modo que no falte a Cristo ni a las Escrituras.
Voy a considerar mi cuerpo como una barca, un vehículo para ir y venir, y para que todos los seres sintientes disfruten de bienestar, lo transformaré en una joya iluminada que colma todos los deseos.