No son las acciones las que forman la esclavitud. La esclavitud es solamente la idea falsa: Yo soy el ejecutor de la acción. Despójate de esos pensamientos y deja que tu cuerpo y tus sentidos representen su papel, sin obstaculizarlos con interferencias.
El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado.