A veces tenía taquicardia: bacanal del corazón. Pero sólo eso, y le sucedía desde joven. En su primer beso, por ejemplo, el corazón se desgobernó. Y fue una cosa buena, en el límite con lo malo.
Cuando la música deja de ser música, ya no es avance, sino retroceso. Nos estamos metiendo en un campo en el que estamos fuera de la música. A mí el ruido no me interesa porque ya lo tenemos bastante en la sociedad en la que estamos viviendo, en las calles, en las taladradoras, en los mecanismos, en los coches... el ruido no me interesa, me interesa la música que es lo contrario al ruido
A veces también tengo miedo de mi sangre, que late en las arterias como, en el silencio de la noche, un confuso ruido de pasos en habitaciones lejanas...
Me subo a la moto y atravieso las calles en donde gente más extraña que tú y que yo se prepara para pasar un sábado divertido, un sábado a la altura de sus expectativas, es decir un sábado triste y que no llegará jamás a encarnarse en lo que fue soñado, planeado con minuciosidad, un sábado como cualquier otro, es decir un sábado peleón y agradecido, bajito de estatura y amable, vicioso y triste.
Ser bisexual duplica las oportunidades de conseguir una cita el sábado por la noche.