Ni aún el genio muy grande irá muy allá si tuviera que sacarlo todo de su propio interior.
La ataraxia es el estado perfecto del sabio, al que le da lo mismo morir que vivir, porque ha comprendido que él no es tan importante como se creía, que sólo es una piececita del todo que va mucho más allá de lo que le envuelve.
No es que tenga miedo a morir, sólo quiero no estar allí cuando ocurra.
Son los ímpetus de las pasiones deslizadores de la cordura, y allí es el riesgo de perderse.