La fe es la gran escabullida, la gran excusa para evitar la necesidad de pensar y evaluar las diferencias. La fe es creer a pesar de (o incluso tal vez debido a) la falta de evidencias.
Como todo el mundo, sólo tengo a mi servicio tres medios para evaluar la existencia humana: el estudio de mi mismo, que es el más difícil y peligroso, pero también el más fecundo de los métodos; la observación de los hombres; y los libros
Una buena forma como podemos valuar nuestro desempeño en este mundo es preguntándonos qué tanto estamos siendo para los demás un beneficio.
Un hombre no debe nunca avergonzarse por reconocer que se equivocó, lo cual es como decir que hoy es más sabio que lo que fue ayer
La persona verdaderamente efectiva tiene la humildad y el respeto necesarios para reconocer sus propias limitaciones preceptúales y apreciar los ricos recursos que pone a su disposición la interacción con los corazones y las mentes de otros seres humanos. Esa persona valora las diferencias porque esas diferencias acrecientan su conocimiento, su comprensión de la realidad.
Trata de no considerar inteligentes sólo a quienes piensan como tú.
Si tiene aspecto de pato y grazna como un pato, al menos tenemos que considerar la posibilidad de que estamos ante una pequeña ave acuática de la familia de los anatidae.
¡Tintín es un tenaz boy-scout! - ¿Y por qué no? ¿Cree usted que es tan ridículo hacer una buena acción, amar y respetar la naturaleza y a los animales, esforzarse en ser fiel a la palabra dada?
Entonces construyeron un fuerte aquí y nos delegaron un agente, que nos aconsejó buena conducta. Nos dijo que debíamos vivir en paz con los blancos, y respetar nuestras promesas. Éstas las pusieron en un papel, para que jamás se nos olvidaran
El espíritu de propiedad es el más fuerte aguijón que conocen los civilizados; se puede, sin exageración, estimar en un doble del trabajo servil o asalariado el producto del propietario.
Hay que estimar a la pareja, admirarla y hacerle resaltar que tiene muchas virtudes, que la virtud más grande es haber logrado la atención absoluta e infinita de parte de uno.
¡La guerra! -La guerra tiene una finalidad sobrenatural-me dices desconocida para el mundo: La guerra ha sido para nosotros... -La guerra es el obstáculo máximo del camino fácil -Pero tendremos, al final, que amarla, como el religioso debe amar sus disciplinas.
Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar
Si bien uno tiene que sincerarse demasiado en la literatura y escribir lo que está dentro de sus vivencias, de lo que padece y lo que goza, pienso que me han ajustado al norte por comodidad: para mí sólo se trata de una invención, porque no soy un escritor enteramente realista; hay una recreación en las atmósferas, pero no una precisión por captar el espíritu.
El crítico genial es el que puede captar y comunicar el mayor número posible de las infinitas dimensiones que hay en toda gran obra literaria, el que más se acerca a la intuición creadora del poeta en toda su riqueza y complejidad, agotándola en todos sus sentidos.
La prensa estaba protegida para que pudiera poner al descubierto los secretos del gobierno e informar al pueblo. Solo si la prensa es libre y tiene capacidad ilimitada de acción, será eficaz para revelar el engaño gubernamental. Y entre las responsabilidades esenciales de una prensa libre se cuenta el deber de advertir a cualquier sector del gobierno que no debe engañar a la gente.
Los columnistas se manejan de otra manera: no pueden distanciarse de los políticos. Así es, mas pueden regular su distancia. Hay quienes se ufanan de comer con los políticos, es cierto, y exhiben su cercanía con los funcionarios porque con eso quieren advertir que ellos, los periodistas, también son importantes. Es una tontería, por supuesto
Hay que distinguir al hombre de su cargo.
Los ingleses avanzaban obedeciendo las órdenes de sus generales, hasta que estuvieron lo bastante cerca como para distinguir el rostro de sus oponentes, una visión que alentó su furia.
Jesús no tiene nada que ver con ustedes (OTAN). No tienen religión y nos odian porque somos musulmanes.
Si estos bárbaros creen más seguro espantarnos de lejos con sus voces y alaridos sin exponerse a peligro de batalla, que venir con nosotros a las manos, porque de otra suerte antes vendrían al combate que hacer todas esas amenazas, juzgad el temor que se les puede tener, grande de ver y oír, pero muy pequeño al pelear.
El origen de la filosofía es percatarse de la propia debilidad e impotencia.
Esto significa que deben vigilarse a sí mismos, que deben percatarse más y más de las influencias que buscan controlarles y dominarles; significa que jamás deben aceptar irreflexivamente, sino que deben cuestionar siempre, investigar y hallarse en estado de rebelión.
venerar la realidad sin formas, mediante pensamientos no pensados, es la mejor manera de venerar. Pero si alguien es incapaz de venerar a Dios sin darle formas, la veneración de formas es aceptable. La veneración sin formas sólo es posible para personas que se han desprendido del ego.
La dicha más hermosa del hombre que piensa es haber escrutado lo escrutable y venerar serenamente lo inescrutable.
Todo el mundo quiere juzgar a los otros de manera subjetiva. Ese método tan simple de aplicar criterios ajenos para calificar a la gente está en desuso, es como un libro enmohecido.
La palabra anarquía, que implica la negación del orden actual e invoca el recuerdo de los más bellos momentos de la vida de los pueblos, ¿no está bien elegida para calificar a una falange de hombres que va a la conquista de un porvenir de libertad y amor para nuestra especie?
Las palabras, habladas o escritas, no me salen con facilidad, especialmente cuando tengo que decir algo sobre mí mismo o sobre mi trabajo. (...) Si alguien quiere descubrir algo en mí (...) puede contemplar atentamente mis pinturas y tratar de descubrir a través de ellas lo que soy y lo que quiero.
No se puede contemplar sin pasión. Quien contempla desapasionadamente, no contempla
Trato de vivir sobre las puntitas de los pies, pues en mis delirios imagino que si casi no hago ruido, la enfermedad no se va a percatar de mi presencia y me permita colarme a la vida que es a donde me gusta estar
El sufrimiento es el medio por el cual existimos, porque es el único gracias al cual tenemos conciencia de existir.
No me debes nada por darte el amor que te doy, no me debes nada por importarme de la forma en que me has importado. Te doy gracias por recibir, el privilegio es mío. Y tú no me debes nada a cambio. (You Owe Me Nothing In Return - 2002).
El diseño y la arquitectura se hallan en una profunda crisis. Corren el peligro de hacerse cómplices de las modas. Ya no se derivan del argumento y el razonamiento fundado, como la ciencia y la técnica, sino de la veleidad, del azar estético de que en cada momento se dé en reverenciar un arte y fustigar otro.
El verdadero hombre siente su superioridad al reverenciar lo que realmente le supera. El corazón no abriga sentimiento más noble ni bendito.
Y me hace sentir tan enfadado saber que la llama sigue encendida... ¿Por qué no logro que se acabe? ¿Cuándo aprenderé para siempre?
Esta profesión no acabas de aprenderla nunca. Siempre tienes una sensación, primero de precariedad, y eso es muy bueno para sentir que la tierra no es firme. Y luego, una sensación de aprendizaje perenne, de que no lo sabes todo.
Hay que simpatizar siempre con la alegría de la vida, cuanto menos se hable de las llagas de la vida, mejor.
Podemos simpatizar los unos con los Otros, y eso es más que bastante: eso es todo, y difícil, acercar nuestra historia a la de otros podándola del exceso que somos, distraer la atención de lo imposible para atraerla sobre las coincidencias, y no insistir, no insistir demasiado: ser un buen narrador que hace su oficio entre el bufón y el pontificador.
Mas ¿quién eres tú que sientas cátedra para juzgar desde lejos a mil millas con la vista de un palmo corta?
Tienes razón -dijo el monstruo-, aun cuando yo no pueda juzgar mi fealdad, pues no soy más que una bestia. -No se es una bestia -respondió la Bella- cuando uno admite que es incapaz de juzgar sobre algo.