La democracia no es más que un poder arbitrario constitucional que ha sustituído a otro poder arbitrario constitucional.
Es momento para proclamar nuestra fe en el orden constitucional y declarar paladinamente que hoy un auténtico grito de ¡Viva España! no encierra una verdad distinta que la de ¡Viva la Constitución! y ¡Viva la democracia!