En el análisis psicológico de las grandes traiciones encontraréis siempre la mentecatez de Judas Iscariote.
Las personas pueden ser extraordinariamente sagaces respecto a las carencias de sus amigos, esposas o hijos. Pero no tienen la menor percepción sobre sí mismas. Aquellas que ven con fría lucidez el mundo que las rodea no albergan más que fantasías en cuanto a su propia realidad. El conocimiento psicológico no sirve de nada si uno se mira en el espejo.
... el optimismo es el abrirse de un alma a la luz; es una expansión hacia Dios y en Dios, es una espiritual unificación de sí mismo con el infinito.
Yo estoy completamente segura de que la mayoría de la humanidad no cuida su fortuna espiritual