...cuando se conquista por segunda vez un país que se había rebelado anteriormente es más difícil volverlo a perder...
Aquellos corazones que anteriormente latían con osadía por la alabanza, ahora sienten que hasta han perdido el pulso.
Ven -me dice- mi casa está muy cerca. Vamos del brazo, ven. Cosa de instantes. Pero yo sé desde antes que su palacio es un cajón con tuercas.
Dicen mis amigos que mi corazón es un multifamiliar. Por mi parte, creo que el mandato amaos los unos a los otros no indica limitación numérica de ninguna especie sino que antes bien, abarca a la humanidad entera.
Yo no estoy en contra de las drogas, pueden ser instrumentos valiosos para el conocimiento del mundo y de nosotros mismos. Lo que no soporto es el uso recreativo de sustancias peligrosas: hemos perdido el respeto por sus poderes. Las drogas son sacramentos y deben ser tomadas como parte de rituales sagrados, igual que en la antigüedad o en las tribus indias.
El pasado es siempre venerable; tocarlo implica un sacrilegio; descuidarlo es inhumano. Desde siempre -y sobre todo en la antigüedad pagana-, la autoridad de una institución estaba justificada (explicada) por su antigüedad. Asimismo, la antigüedad de una familia, de un estado era no sólo un título glorioso, sino también una base muy real de autoridad.
Vivir en otros es, en el sentido más veraz de la palabra, vida (...) Prolongar nuestra vida indefinidamente en el pasado y el futuro, para hacerla más perfecta en el presente, es abundante compensación para las ilusiones de nuestra juventud que se han ido ya para siempre.
Es la conciencia del tiempo y del espacio. Lo que sucede aquí y ahora es importante. No hay que pensar en el pasado ni en el futuro. Debéis concentraros aquí y ahora. Cuando vayáis a orinar, orinad solamente. Cuando vais a dormir, dormid. Y lo mismo para las demás acciones, como comer, hacer zazen, caminar, hacer el amor...Aquí y ahora significa concentrarse en el acto presente.
Los otrora felices ejércitos turquesa se aprestan a situarse frente a frente, mas se preguntan el por qué de esta batalla. Pero todos son atrevidos como el amor.
Las instituciones de la república hoy avasalladas por este régimen kirchnerista encabezado por la presidenta Cristina y sus secuaces, que, medrando con la sangre de los otrora mal llamados jóvenes idealistas, continúan hundiendo a la patria en el abismo anacrónico del marxismo