No menos alcance tendrá nuestro triunfo en los países americanos de habla española, y ante todo en lo más avanzados: Argentina, Brasil, Uruguay y Chile.
En nuestro país hay fanáticos religiosos que pretenden ante todo que la religión gobierne la vida: la filosofía, la política, la moral y la economía. Rechazan someterse al enemigo y también negociar con él. No quieren aceptar una solución pacífica, a menos que les produzca los mismos resultados que la propia victoria.