La ley es sorda e inexorable, incapaz de ablandamiento ni de benignidad.
El hecho más significativo de nuestro tiempo es el creciente debilitamiento de la familia.
El debilitamiento es la receta cristiana para la doma, para la civilización.
La ley es sorda e inexorable, incapaz de ablandamiento ni de benignidad.
El debilitamiento es la receta cristiana para la doma, para la civilización.
El nacionalismo no es guerra. Todo lo contrario; la falta de respeto a la nacionalidad engendra las conquistas. Las conquistas sólo son posibles, porque se debilita el nacionalismo de un pueblo. Nosotros somos el país de América que más guerras hemos soportado, no por nacionalistas, sino por falta, por debilitamiento del espíritu nacional.