Mi consejo como padre es que, si quieres criar a un niño feliz y saludable mentalmente, aléjalo de la iglesia lo más que puedas.
En este momento siento que callar es un pecado capital, en la capital del pecado me quieren decapitar, y aunque quisiera criar a mis hijos en un cuento de hadas, sé que el mundo se acaba y no les quedará nada