He visto a un gerente empinado en un árbol. Cada rama temblaba bajo la carga de responsabilidad.
Solo hay algo más satisfactorio que sentirte orgulloso de tu propia obra...Que se sientan los demás.
Se sintió orgulloso y feliz entonces: feliz de estar con ella, orgulloso de su gracia y su porte señorial. Pero ahora, después de reavivar tantos recuerdos, el primer contacto con su cuerpo, armonioso y extraño y perfumado, produjo en él un agudo latido de lujuria.
Nunca resulta presuntuoso para nadie el desear aprender. Este es el objetivo de la creación y el derecho natural de la humanidad. Bienaventurados son aquellos que están preparados para reivindicar ese derecho durante toda su vida
Mi éxito es amable, discreto, ni presuntuoso ni avasallador