Sin tener qué decir, pero profundamente destrozado, mi espíritu vacío llora su desventura de ser un soplo negro para las rosas blancas, de ser un agujero por donde se destruye la risa del amor, cuyos dos labios son la mujer y el hombre.
Ellos arderán... ¡No! Ellos serán perseguidos hasta cualquier agujero donde se oculten y llevados a enfrentar la justicia. A menos (¡por favor!) que se resistan al arresto...