Jesús, como me gusta llamarle: el Carpintero de Nazaret, algún día será reconocido como el hombre que nos enseño a comunicarnos con Dios, en línea directa, sin intermediarios, por medio del sentimiento puro.
Hillary R. Clinton ha obtenido ya la cifra récord de $8 millones de dólares adelantados de Simon & Schuster por el libro -- reconocido como lo máximo que alguien haya podido recibir por re-inventar la historia.
Perdedor complacido
Una viuda virtuosa es el más leal de los mortales: Se mantiene fiel a quien no puede sentirse complacido ni beneficiado por la fidelidad.
Todo lo que un hombre emancipado se pregunta es qué objetos le atraen más, y cuáles son los medios para conseguir esos objetos. El hacer bien es saber lo que tú quieres. Ahora, cuando tú no estás satisfecho contigo mismo, es porque tú vas en busca de algo que no quieres.
El burgués, no conforme con poseer grandes tesoros de los que a nadie participa, en su insaciable avaricia, roba el producto de su trabajo al obrero y al peón, despoja al indio de su pequeña propiedad y no satisfecho aún, lo insulta y golpea haciendo alarde del apoyo que le prestan los tribunales, porque el juez, única esperanza del débil, hállase también al servicio de la canalla
Sin la subestimación de las dificultades de nuestra situación, la tragedia de los desempleados, la carga penosa de los impuestos, la lucha ardua y dolorosa de ésos empleados en comercios e industrias, de todos modos estamos libres de ese miedo. Ese miedo que las cosas van a ser peores. Debemos nuestra libertad de ese miedo al hecho de que hemos compensado nuestros sueños y realidades.
Las palabras favoritas de esta cultura son productividad, innovación y competitividad. Somos muy poderosos en técnica y muy ignorantes y faltos de sabiduría. El exceso de ciencia no está compensado por la manera de usarla.
Una viuda virtuosa es el más leal de los mortales: Se mantiene fiel a quien no puede sentirse complacido ni beneficiado por la fidelidad.
Perdedor complacido
La clave para retener a clientes es la satisfacción de los clientes. Un cliente muy satisfecho se mantiene leal más tiempo, compra más, habla favorablemente acerca de la empresa y sus productos, presta menos atención a la competencia y es menos sensible al precio.
No hay cosa que sea suficiente para aquel que no queda satisfecho con un poco
Las palabras favoritas de esta cultura son productividad, innovación y competitividad. Somos muy poderosos en técnica y muy ignorantes y faltos de sabiduría. El exceso de ciencia no está compensado por la manera de usarla.
Sin la subestimación de las dificultades de nuestra situación, la tragedia de los desempleados, la carga penosa de los impuestos, la lucha ardua y dolorosa de ésos empleados en comercios e industrias, de todos modos estamos libres de ese miedo. Ese miedo que las cosas van a ser peores. Debemos nuestra libertad de ese miedo al hecho de que hemos compensado nuestros sueños y realidades.