La Biblia se vuelve más y más bella en la medida en que uno la comprende.
Toda mujer bella lleva en sí, como una lesión del alma, el resentimiento. Es una resentida contra si misma.
El que va acompañado de una linda mujer sabe que los amigos hallados en la calle tienen siempre más cosas que decir que cuando vamos solos.
Te vi pasar, me mordí para no llamarte. Ibas linda como el sol, se paraban a mirarte.
Era tan hermosa que en el fondo de mi delirante amor me esperaba todavía íntegra toda la locura.
Cuando una mujer bella elogia la belleza de otra, puede estar segura de que es más hermosa que la elogiada.