Como cristiano que soy, creo en la Resurrección, me la figuro no como una separación de alma y cuerpo, sino como una apertura a vivir en contacto con el cosmos, disfrutando de todo lo positivo que hay en él.
Siempre hay una lucha entre lo negativo y lo positivo porque un artista se enfrenta a las críticas y eso lo he aprendido desde hace mucho tiempo.