La volubilidad de la mujer a quien amo es sólo comparable a la infernal constancia de las mujeres que me aman.
La religión es comparable con la neurosis infantil.
La experiencia no tiene valor ético, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores. Demuestra que el futuro será idéntico al pasado.
Jamás un paisaje podrá ser idéntico a través de varios temperamentos de músicos, de pintor, de poeta. Cada paisaje se compone de una multitud de elementos esenciales, sin contar con los detalles más insignificantes, que, a veces, son los más significativos.
La misión de cada uno de nosotros es distinta e intransferible, no existe un camino igual para todos.
Ya no hay artistas como los de antaño, de aquellos cuya vida y alma eran el instrumento ciego del apetito de belleza, órganos de Dios mediante los cuales se probaba a sí mismo su existencia. Para ellos el mundo no importaba. Nadie supo nada de sus dolores. Se acostaban tristes todas las noches y contemplaban la vida humana con una mirada de asombro, igual que nosotros contemplamos un hormiguero.