El ciudadano ha de ser ciudadano rebelde y crítico, no puede ser un ciudadano sumiso ni servil
El espíritu de propiedad es el más fuerte aguijón que conocen los civilizados; se puede, sin exageración, estimar en un doble del trabajo servil o asalariado el producto del propietario.
El Rey sirvió de apaciguador de fieras irredentistas en la época de la transición, cuando durante varios años la pelota democrática estuvo en el alero. Después ha sabido colaborar a difundir una imagen positiva y razonablemente glamurosa de España por el mundo