El objeto de la respiración es evidentemente introducir en la sangre el oxígeno necesario para la vivificación de los órganos, librar a aquel líquido del ácido carbónico que se produce en los vasos capilares.
Con cada cosecha, el suelo comienza a perder amoniaco, ácido fosfórico, calcio, potasio, y mucho más. La fertilización a base de estiércol no es suficiente para suplir todas las carencias, y entonces se deben adquirir fertilizantes y construir fábricas para producirlos