Los finales felices están muy bien siempre que resulten felices por sí mismos,pero no los puedes fabricar para los demás. Es como pensar que la única manera de garantizar un matrimonio feliz es cortar la cabeza a los novios en cuanto dicen Sí,quiero.
Es un estándar básico en el cine japonés cortar el brazo de alguien y usar mangueras con agua roja como venas, regando sangre por todas partes.