El lenguaje de cada poeta no es sino la personal versión de los contenidos impuestos por el creador a esa imponderabilidad intensamente oída. La obra de cada poeta remite al destino corrido por la presencia de lo esencialmente indiscernible el silencio extremo de lo real- en las manos laboriosas de su intérprete.
Un hombre debe vivir como una gran llama brillante y quemarse tan intensamente como pueda. Al final se quema. Pero esto es mucho mejor que una pequeña llama mediana