Mucho más que una última Thule europea, Chile ha sido, para los aborígenes del continente y los extranjeros llegados con el descubrimiento, la Conquista y la una finis terrae. Donde la tierra se acaba, donde el fuego se acaba, el ultimo cabo -Cabo de Hornos en que se disgrega la Tierra del Fuego. Quienes llegaron a Chile lo hicieron para quedarse ahí.
Lo distinto de la tiranía global de hoy es que no tiene rostro. No es el Führer, ni Stalin ni un Cortés. Sus maniobras varían según cada continente y sus maneras se modifican de acuerdo a la historia local, pero su tendencia panorámica es la misma: una circularidad.
Llegó la hora de la pausa... espero que puedan contener durante unos minutos los impulsos sexuales de vuestras parejas... si no puede ser, no puede ser... en cualquier caso volveremos después de la publicidad con el sector más casto de la audiencia.
Sé casto como el hielo y puro como la nieve, y no escaparás jamás de la calumnia.
Al hombre comedido le basta con lo suficiente
El hombre que se mantiene en el justo medio lleva el nombre de sobrio y moderado.
El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien; él debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Seremos respetables a las naciones extranjeras, no por riquezas, que excitarán su codicia; no por el número de tropas, que en muchos años no podrán igualar las de Europa; lo seremos solamente cuando renazcan en nosotros las virtudes de un pueblo sobrio y laborioso.
Lo distinto de la tiranía global de hoy es que no tiene rostro. No es el Führer, ni Stalin ni un Cortés. Sus maniobras varían según cada continente y sus maneras se modifican de acuerdo a la historia local, pero su tendencia panorámica es la misma: una circularidad.
¡Viva la religión católica! ¡Viva Fernando VII! ¡Viva la Patria y reine por siempre en este continente Americano nuestra sagrada patrona, la Santísima Virgen de Guadalupe! ¡Mueran los gachupines! ¡Muera el mal gobierno!
El trabajo moderado fortifica el espíritu; y lo debilita cuando es excesivo: así como el agua moderada nutre las plantas y demasiada las ahoga.
El Estado más violento será, pues aquel en que se niega a cada uno la libertad de decir y enseñar lo que piensa, y será, en cambio, moderado aquel en que se concede a todos esa misma libertad.
Al hombre comedido le basta con lo suficiente