Un error radical, del que deberá liberarse radicalmente el programa de desarrollo, consiste en la idea de que lo único necesario para lograr que broten las fuerzas económicas latentes en aquellos países es el abono artificial del capital y los conocimientos técnicos - organizatorios (del Know how) de Occidente.
Todos los residuos vegetales sirven de pienso para algún animal y si ni los cerdos los pueden ingerir, los pisotean y hacen fermentar con su estiércol, convirtiéndolos en un abono de la mejor calidad, sin que el agricultor tenga que usar la laya.