Hay que dar un golpe de autoridad lo antes posible: no se puede esperar ni un minuto más
¡Cuán bueno hace al hombre la dicha! Parece que uno quisiera dar su corazón, su alegría. ¡Y la alegría es contagiosa!
Esta mañana vemos la brisa soplar los bellos en la oruga.
La mayoría de la gente no entiende cómo la otra parte se puede soplar la nariz de una manera distinta a la suya.